¿Pasión o naturalidad?
- Paola Panero

- 19 sept 2025
- 1 Min. de lectura
Cuando pinto, entro en un espacio donde lo olvido todo: el tiempo, las preocupaciones, las voces de la vida cotidiana. Pero esto a menudo me lleva a preguntarme: ¿es lo que siento realmente apasionado o simplemente la naturalidad de un gesto que me resulta fácil?
La pasión, por lo general, es fuego, tensión, un deseo que impulsa incluso cuando requiere esfuerzo. La facilidad, en cambio, es como un río que fluye sin impedimentos, un fluir ligero y espontáneo. Me muevo entre estas dos dimensiones: por un lado, el instinto que me lleva a pintar sin esfuerzo; por otro, la búsqueda de significado y profundidad que solo el corazón puede proporcionar.
Quizás la verdad resida precisamente en el encuentro entre la cabeza y el corazón. La mano ya sabe qué hacer, pero es el corazón quien decide si ese gesto cobra vida, si ese color puede hablar, si ese signo se convierte en una emoción compartida.
Pinto y lo olvido todo, sí. Pero en esa confusión no hay vacío: hay más bien una forma de presencia total, donde la técnica se encuentra con la pasión, y donde me reconozco.




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