Lo que no puedes ver
- Paola Panero

- 19 sept 2025
- 1 Min. de lectura
Hoy dejé que un recuerdo llamara a mi puerta.
Era una imagen distante, casi desvanecida: un olor, un color, un fragmento de infancia. La seguí sin resistencia, y de ahí nació una pintura.
Me di cuenta de que el arte puede preservar los recuerdos y transformarlos en nuevas formas, como si la memoria necesitara un cuerpo para ser vista.
Cada paso, pequeño o grande, ha sido una manera de acercarme un poco más a esa parte de mí que crea sin miedo.
He aprendido que no se trata de lograr un resultado perfecto: lo que importa es el proceso, la atención, la voluntad de aceptar lo que venga.
Me gustaría que quienes lean este espacio se lleven una reflexión: cada día hay un fragmento de belleza esperándonos , y muchas veces está escondido justo donde no miramos.




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