top of page

Lo que no puedes ver

Hoy dejé que un recuerdo llamara a mi puerta.

Era una imagen distante, casi desvanecida: un olor, un color, un fragmento de infancia. La seguí sin resistencia, y de ahí nació una pintura.

Me di cuenta de que el arte puede preservar los recuerdos y transformarlos en nuevas formas, como si la memoria necesitara un cuerpo para ser vista.

Cada paso, pequeño o grande, ha sido una manera de acercarme un poco más a esa parte de mí que crea sin miedo.

He aprendido que no se trata de lograr un resultado perfecto: lo que importa es el proceso, la atención, la voluntad de aceptar lo que venga.


Me gustaría que quienes lean este espacio se lleven una reflexión: cada día hay un fragmento de belleza esperándonos , y muchas veces está escondido justo donde no miramos.

 
 
 

Entradas recientes

Ver todo
Cuando pinto me olvido de todo

Hay momentos en que la vida parece demasiado: pensamientos que se superponen, compromisos que te agobian, voces que te acosan. Sin...

 
 
 
¿Pasión o naturalidad?

Cuando pinto, entro en un espacio donde lo olvido todo: el tiempo, las preocupaciones, las voces de la vida cotidiana. Pero esto a menudo...

 
 
 

Comentarios


bottom of page